Chau, Juan

Dijo Holden Caulfield | 12:42 | 1 comentarios »

Hay tipos con los que la vida se ensaña. Y ellos la perdonan una y otra y otra vez. Tipos que predisponen la nuca para que el verdugo descargue el hachazo y no le cobran ni el valor de una capucha. Tipos sufridos, con la suficiente calle como para sentarse a tomar un vino esperando que la Parca los haga subir al furgón de cola. Y ni así juran ni traicionan.
Juan las pasó todas. Todas. Algunas las contó, de otras fuimos testigos, a la mayoría se las llevó con él.
Se le murió un nietito entre los brazos. Se llamaba Luciano. Al toque despachó otros dos ataúdes. A su mujer la consumieron las penas. Su hija tomó un atajo. Siempre firme, Juan. Sin caerse.
A Juan nunca se le conoció un mal día. Guapeaba contra la adversidad disfrutando placeres chiquitos y confesables.
De Juan podía festejarse el particular y envidiable orgullo que le provocaban un par de impecables zapatos blancos.
De los tipos simples nadie escribe necrológicas.
Juan ya no baila los merengues crueles en la pista del día a día; ahora son dulces rocanrroles, de fuego, como los que cantaba su entrañable ídolo. Deben andar de copas por ahí.

1 comentarios

  1. Sabrina Konz // 30 de mayo de 2011 10:19  

    ¿Qué Juan?